Carlos llevaba sus empresas como cualquier gerente: correos sin fin, facturas que descargar y archivar, clientes a los que había que contestar y hacer seguimiento. Horas cada semana que no aportaban nada.
Sin venir de programar, aprendió a usar la IA para que buena parte de ese trabajo se hiciera solo, conectada a los programas que ya usaba. Esos sistemas funcionan hoy cada día en sus empresas.
Galactia nace para hacer lo mismo en otras pymes, con las condiciones que a él le habría gustado encontrar: precio cerrado, pagar al ver que funciona y sin permanencia.